lunes 16 de enero de 2012

UTCD. Narración día a día sobre la 1ª edición. (7º Día, 5ªetapa, 25/10/2011).



5 horas, 16 km, desniveles acumulados: +2035m., -295m.

En este día, en la programación, está previsto descansar en el pueblo de Jomsom. Entre todos acordamos no madrugar y, después de un buen desayuno a media mañana, en lugar de quedarnos aquí, haremos parte de la etapa de mañana de forma neutralizada, durmiendo en algún punto del camino.

La senda que nos adentrará en el comienzo de las tierras altas del Dolpo comienza a unos cientos de metros; salimos de Jomsom en dirección al naciente del rio Kali Gandaki, a nuestro margen izquierdo comenzará con una fuerte pendiente, al poco llegaremos a un collado desde el cual podemos ver la aldea de Phalyak, a la que nos dirigiremos por una senda cómoda que transcurre por una ladera árida, desde donde la vista se pierde en el horizonte hacia las tierras de Mustang. En el regato que pasa por esta aldea cogemos agua, seguimos la senda subiendo hasta el paso Kharka. Hace frio, el viento sopla con fuerza, poco a poco se forman amenazadoras nubes y, con ellas, comienza a nevar, algo no habitual en esta época del año.

Seguimos la senda que, siempre subiendo y ladeando la falda del Mt.Tashikang de 6386m., nos lleva hacia la expuesta garganta del rio Rotaula. Continuamos subiendo hasta el paso Bhima Lojun situado a 4460m., lugar donde haremos nuestro primer vivac entre unos pequeños muros que nos protegen un poco del frío y fuerte viento.

Los ocho no cogemos entre los pequeños muros, así que toca allanar un poco el terreno y ampliar el muro, la actividad hace que nuestros cuerpos venzan el frío del momento. Después de unos 30 minutos todos estamos dentro de los sacos, esperando que el temporal amaine y nos permita encender los hornillos, ¡por lo menos para poder calentar algo de agua! Llevamos unas horas en el saco, la nieve envuelve a cada uno de nosotros, sobre las 10 de la noche el tiempo parece darnos una tregua, enseguida todos nos ponemos a cocinar con cuidado, tratando de no tropezar y evitando el tirar tanto la cocinilla de uno como la de los compañeros.

Casi no terminamos de preparar algo caliente cuando de nuevo comienza a soplar el viento y con el de nuevo a nevar. Sigue la noche, el calor corporal llega al exterior de los que tienen los sacos más finos, esto hace que la nieve se derrita y poco a poca valla, “incluso”, mojando la ropa que llevamos puesta.

Nada. Ha tener paciencia, tranquilidad, aguantar el frío como se pueda y a esperar que amanezca, para poder ver si la nieve caída nos permite, “por lo menos”, percibir por donde transcurre la senda que mañana tenemos que seguir.