lunes 23 de enero de 2012

UTCD. Narración día a día sobre la 1ª edición. (10º Día, 8ªetapa, 28/10/2011).

Hemos pasado una noche a gusto, llena de calorcito y confort.

Los que más cansados estábamos, nos encontramos repuestos con más energías, y Fali parece estar mejor, por lo menos su careto de muerto viviente ha dejado de acompañarlo. Aún así, antes de salir lo obligamos, muy a su pesar, de que no porte peso en su mochila, este lo repartimos entre el resto de corredores; estamos en el medio del Dolpo y si queremos salir sin incidencias, debemos ir tomando decisiones preventivas contra posibles acontecimientos no deseados que puedan suceder.

Hoy salimos con el sol, a pesar de ello el frío no nos deja. El día comienza con una subida entre tramos de repechos y tendidos por la ladera del monte Martun, hasta llegar al collado Mola a 5027m., desde este, como de costumbre, las vistas no dejan de sorprendernos. De aquí en adelante nos espera un largo camino que nos llevará al pueblo de Tinjegaon a 4110m. Recorreremos una larga senda desde el naciente del rio Myantokti, seguiremos este por sus dos márgenes, alcanzadas después de cruzar repetidas veces sus heladas aguas sumergiéndonos hasta las rodillas, hasta desembocar en el río Panjyan. De aquí en adelante la senda transcurre por el margen derecho de este río, en ella tendremos que ir cruzando pequeños afluentes que por este margen se unen, el más grande es el río Dikhun, este con un caudal considerable enfría nuestros muslos, lo cual al final se agradece, ya que sienta bien el que los músculos sean tonificados.

Por fin llegamos a Tinjegaon, los primeros en llegar, Salvador, Tano, Joel y Pablo, el desgaste está siendo alto y la necesidad de alimentarse no debemos descuidarla. Estos, mientras esperaban por el resto estuvieron tratando de conseguir comida, al final tenemos que seguir y no emplear más tiempo; a estas gentes les espera un duro invierno, y lo que tienen lo necesitan para pasarlo, el dinero que se les ofreció a cambio de comida no les sirve como alimento para el duro invierno que les espera.

Aún disponemos de casi dos horas de luz y todos estamos en buenas condiciones, incluso Fali, así que decididos nos ponemos a seguir la ruta y, de esta forma, acortar el retraso que llevamos.

Al poco pasamos por la aldea de Phalwa, de nuevo intentamos conseguir alimentos, ante la negativa seguimos adelante. Cerca del anochecer, retirado a unos metros ladera arriba encontramos un buen lugar para pasar la noche, una especie de cueva con unos muros de piedra en su entrada, será el lugar donde pasaremos la noche. Después de limpiar un poco los excrementos secos de cabra, ingerimos alimentos fríos y calientes y, de mano de nuestro amigo Joel, recibimos una porción extra de humo que no nos deja respirar (llevaba todo el camino con ganas de hacer una hoguera y hasta que lo consiguió no paró).

…Mañana más. Saludos Jesús.