Cada paso que damos es como recorrer las entrañas de unas tierras que forjó a sus moradores a su semejanza, donde a veces confuso sientes un frío viento que te envuelve, protegiéndote con algo místico, lo mismo que durante generaciones ha protegido a estas gentes. Desde lo alto de los pasos las banderas de oraciones flamean al viento, para extender como un manto de vida en unas inhóspitas montañas llenas de secretos que permiten la subsistencia.
Nuestros cuerpos occidentales, poco a poco, se adaptan a estas duras tierras de oriente. Cada día que pasa nos vamos sintiendo mejor a pesar de las duras condiciones a que nuestro ser es sometido. En el fondo, esto es lo que hace que nos sintamos parte de estas tierras y podamos seguir adelante como si no resultase duro, a pesar de estar siéndolo.
Hoy tenemos la intención de recuperar el tiempo perdido que durante todos estos días hemos ido acumulando, pero para ello toca hacer una jornada más larga de lo habitual, lo que, en consecuencia, se transforma en esfuerzo que se prolongará en una jornada que durará 13 horas y 40 minutos. Este tiempo fue necesario para recorrer el espacio entre el lugar donde pasamos la noche y el monasterio de Shey Gompa. Tuvimos que pasar dos puertos bajos de 4300 y 4400 metros y uno más alto de 5100 metros, donde nuestros cuerpos parecen ir al son del relieve trazando sendas, incluso en peligrosas laderas escarpadas llenas de polvo y arbustos, meternos en la garganta del río Nanga y cruzarlo repetidas veces.
Un largo día que llegaba a su fin en el momento que, en la oscuridad de la noche, nuestra presencia fue delatada, a los moradores de la casa vecina al monasterio, por los ladridos de un fiero mastín tibetano que protege el lugar de los extraños visitantes. Al rato, todos nos encontramos dentro de la casa, en la que el relleno patriarca sentado con sus piernas cruzadas en una alfombra casi a ras del suelo, no dejaba de dar indicaciones a dos mujeres y dos pequeños niños de corta edad.
Contentos y muy satisfechos por el esfuerzo empleado durante la jornada, nos espera el premio del día, unos buenos platos de Dal bat y la tertulia de la cena.
…Mañana más. Saludos Jesús.
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