Ya puestos al día, después de la larga jornada de ayer que nos valió para recuperar todo el tiempo de retraso acumulado que arrastrábamos, hoy salimos con la luz del día y con la sombra de las montañas que inciden en la garganta del rio Hubajun, lugar por donde transcurre la senda que seguiremos hasta alcanzar el último paso de todo el programa. En este sentido toca llegar al Nangdalo de 5350m, por su cara norte sombreada y con cierta inclinación, condiciones que junto con las bajas temperaturas hacen que encontremos, en su última parte, nieve helada con huella, generada por las gentes que en esta época del año aprovechan para aprovisionarse de alimentos ante el duro invierno que les espera.
En la lejanía se puede ver el Daulaguiri y Annapurna precedidos de multitud de montañas menores, que de nuevo vuelven a refrescar la inmensidad del lugar en él que nos encontramos. Más cerca nos espera una emocionante bajada que, a través de una larga pedrera, nos introducirá en el escarpado cañón del río Tuk Kyalsa, el cual tendremos que cruzar repetidas veces y extremar el cuidado, ya que en muchas ocasiones encontraremos hielo. Cuando este desemboca en el río Phoksundo el terreno se vuelve prácticamente llano, poblado por diferentes especies de árboles autóctonos que forman bosques llenos de tonalidades otoñales. Antes de llegar al lago Phoksundo debemos de cruzar el río entre meandros que confunden la senda a seguir, una vez retomada, el color azul turquesa del lago comienza a llamarnos la atención, poco a poco, a medida que bordeamos el lago, mientras ganamos altura por la escarpada senda que lo bordea, las vistas se hacen más llamativas y nos confunden, sin saber muy bien si el contraste de colores entre las montañas y el lago es real o es una pintura gigantesca (en este lugar es inevitable que la imaginación de vez en cuando trabaje un poquito más de la cuenta). Alcanzado el punto más alto de la senda toca descender, serpenteando empinadamente entre piedras y polvo que por momentos limita la visibilidad, así que a prestar atención si no queremos que la “diosa” que dicen habita en el lago nos atraiga a través del vacío entre senda y lago.
Mismo en la desembocadura del lago se encuentra la aldea de Ringmo, es el lugar donde la etapa de hoy debe terminar según el programa. Tenemos tiempo y lo mejor es que nos sentimos ligeros, así que decidimos seguir y parar en alguna casa que encontremos por el camino, las cuales de aquí en adelante son más frecuentes. A una hora de camino preguntamos en la primera que vemos, nos dicen que están llenos (solo vimos a un turista), seguimos y a 15 minutos preguntamos para pasar la noche en una escuela que alberga en forma de internado a los niños de los pueblos vecinos de la comarca, nos comentan que no pueden darnos de comer y dormir, que probemos más abajo, a 30 minutos, en una casa que en la encontraremos siguiendo la senda. Así lo hacemos, y al mismo tiempo que llegamos, detrás nuestra sentimos la respiración agitada de un muchacho que se ha desplazado para facilitar el que nos den hospedaje en la casa. Así que dejamos todo en sus manos, y de una forma llena de respeto, nos alojan en su cocina y habitación con camas para turistas, antes cenamos unos buenos platos de Dal Bat y nuestro esperado premio llega en forma de tertulia.
…Mañana más. Saludos Jesús.
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