miércoles 1 de febrero de 2012

UTCD. Narración día a día sobre la 1ª edición. (Días: 2, 3 y 4/11/2011).

Después de la tan esperada ducha, que durante días de sudor, de emplear la misma ropa día tras día y de tener que meterse con ella en el saco, ¡por fin estamos limpios!

Echaremos dos días más en Kathmandu antes de que cada uno tome su nuevo destino. Durante este tiempo, a demás de recibir los trofeos, nos dedicaremos a comprar recuerdos en las seductoras tiendas, sobre todo, para los familiares y amigos. Tan bien tendremos algún que otro atracón de comida, como el que tuvimos en el bufet del Hotel Resort Yak and Yeti; yo, personalmente, casi me pongo malo, y si no es por Fali que me fue a comprar a las tantas de la noche, “no sé donde”, un poco de alcohol, “creo que Ron”, no daba llegado al Hotel. A cada paso me tenía que sentar, y gracias al alcohol que ayudó a activar la digestión, pude sentirme mejor, llegar al hotel y dormir sin malestar.

Al tercer día, por la mañana temprano, los primeros (Claudio, Fali, Salvador y Tano) cogen sus equipajes y salen para el aeropuerto con destino a sus casas. A media mañana Joel les sigue, para a media tarde Pablo hacer lo mismo. Beñat dispone de algo más de tiempo y lo empleará en conocer un poco más este país. Yo echaré sobre 20 días más por la zona del Manaslu.

La mayoría de los lectores pueden quedar impresionados por la carrera, por el lugar, por el recorrido, por la dureza, por sus gentes, por la capacidad para entender la necesidad de adaptación a un medio tan hostil, donde incluso los moradores llegan a negar el dar de comer, pero en este tipo de pruebas hay valores que sin buscarlos surgen, valores donde la calidad como personas que somos sale a la vista de todos, cuando, en cierto modo, cambian la capacidad de lucha por vencer al contrincante por esperar a este. Esto ha hecho crecer un valor de unidad de grupo, sin el cual, en estas tierras tan hostiles, difícilmente se llegaría al final. En cambio, esto no eclipso el espíritu de luchar por vencer al contrincante, con tiempos que serían más distantes si no existiese el difícil equilibrio encontrado entre grupo y competición.

En el fondo creo que esto solo se consigue cuando una situación obliga a ello y, en el Dolpo, cada momento hace refrescar la necesidad de ello, con sensaciones que solo viviéndolas se llegan a entender.

Ahora toca empezar a trabajar en la edición 2012.

Saludos Jesús.